Niñas, mujeres educadas y empoderadas, personas más felices.

El 25 de noviembre es el día Internacional de la Eliminación de la violencia contra la mujer, y el programa DABEIBA propone: Para Eliminar la Violencia contra la Mujer, eduquemos, empoderemos y construyamos formas de relacionamiento constructivas.

Niñas, adolescentes y mujeres adultas están expuestas diariamente a la violencia asociada a su género, al grado que 1/3 de ellas  ha sufrido alguna forma de violencia física, sexual, psicológica o de otro tipo, solo por el hecho de ser mujer. Esta violencia puede ser definida como “todo acto de violencia que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o sicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada” (Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer).  Esto constituye una de las violaciones de derechos humanos más extendida y es la materialización de las desigualdades entre hombres y mujeres, que persisten en el mundo. El Caribe Colombiano no es ajeno a este problema. 

En Colombia, se han suscrito tratados internacionales y construido un marco normativo, con la pretensión que proteger los derechos de las mujeres, no obstante se carece de mecanismos y estrategias eficaces para garantizar esos derechos, lo que en la práctica implica la permanencia del problema: Las mujeres continúan siendo víctimas de violencia y discriminación.

En el Caribe colombiano, más de un tercio de los hogares se encuentra en situación de pobreza, proporción que aumenta considerablemente en zonas rurales y periferias urbanas, en los  hogares mencionados, la proporción de niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad es aún mayor. Estas niñas y adolescentes mujeres crecen en condiciones en las que no es posible el goce pleno de sus derechos y en las que no es posible predecir un cambio positivo a futuro, sino un escalamiento de las desigualdades. Están envueltas en una maraña nefasta de factores que limitan su desarrollo, a la discriminación asociada a la etnia y a las condiciones socioeconómicas, se suman el área de residencia, los patrones socioculturales de relacionamiento y las representaciones sociales del rol de la mujer, lo que impacta directamente sobre su acceso a las oportunidades, en comparación con el acceso permitido a los hombres de su mismo grupo etario y contexto social (CEDEI, 2020; CEPAL, 2019).

Aunque todas las mujeres pueden sufrir violencia, algunas mujeres y niñas son particularmente vulnerables. Según ONU-MUJERES (2020) 1 de cada 4 niñas no está escolarizada y más del 60% de las personas jóvenes iletradas en el mundo, son mujeres. En Colombia, persisten además las diferencias en acceso a la salud sexual y reproductiva, acceso a la justicia y los medios económicos, la protección por parte del estado y las fierencias discursivas en los modos y contenidos en los contextos educativos, el currículo oculto y el acceso real a oportunidades educativas y posteriormente laborales.  Esto último es especialmente grave, al ser la educación un derecho habilitante, su garantía contribuye a garantizar el goce pleno de los otros derechos, pero esto no se resuelve solo con el acceso, debe ser además una educación pertinente y de calidad.  “(…) las desventajas tempranas en materia de educación no solo constituyen el obstáculo principal para alcanzar la escolarización universal y hace cumplir el derecho a la educación de las niñas, luego también le restringe el acceso a la educación superior a la mujer y limita sus oportunidades de empleo”.

10 acciones para contribuir a erradicar la violencia contra las mujeres.

El discurso transformado en acción, es la mejor forma de lograr la erradicación de la violencia contra las mujeres y de alcanzar niveles de relacionamiento constructivo entre hombres y mujeres en cada contexto. ONU-MUJERES ha recopilado 10 acciones a través de las cuales se puede contribuir a lograr de forma segura y efectiva, el cambio.  

  1. Escucha y cree a las sobrevivientes.
  2. Enseña a la próxima generación y aprende de ella
  3. Exige respuestas y servicios adecuados para atención a los sobrevivientes de la violencia de género.
  4. Comprende qué es el consentimiento
  5. Conoce los indicios del maltrato y aprende cómo puedes ayudar
  6. Inicia una conversación sobre el tema
  7. Demuestra tu oposición a la cultura de la violación
  8. Haz donaciones a organizaciones de mujeres
  9. Sé responsable y exige responsabilidades a los demás
  10. Conoce los datos y pide más información

Puedes conocer más sobre cada una de estas acciones y acceder a recursos y materiales que te ayudarán a implementarlas, en la página web de ONU-MUJERES.